The Secret Adventures of a Smitten Neighbor - Animal stories

The Secret Adventures of a Smitten Neighbor

Story Description

A charming and whimsical tale about a clever ginger cat who falls head over heels for the beautiful white cat next door. With the help of a young girl and a secret plan, this heartwarming story explores friendship, young love, and the delightful mysteries happening right under our noses.

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Language:English
Published Date:
Reading Time:1 minutes

Keywords

Generation Prompt

En la cocina se encontraba Lola, la hermana mayor de 4 hermanos, preparando la merienda. - Lola: Okay, 3 manzanas, 4 plátanos, 2 racimos de uva y, ¿las naranjas? Estoy segura de haberlas dejado aquí. Ella no las veía, pero un gatito a la distancia, sí que lo hacía. - El gato: Ahí, en la panadera. ¿Cómo vas a ser tan ciega Lola? - Lola: ¡Uh! Creo que este cansancio me está matando. Ahora me habla el subconsciente. Pasada la hora de merienda Mara (La hermana menor de Lola) se encontró un gato naranjo en el patio, un gato que no por la rica tarde estaba con ella, sino por un gran favor. Lola era dueña de la gatita Fresa y al gato naranjo le encantaba esta vecina. - El gato: Rica tarde, ¿no vecina? ¿Cómo se encuentra? No vaya a pensar que estoy loco, en verdad soy yo este gato naranjo. - Mara: En mis 12 años de vida jamás oí un gato hablar (sonrojada), pero me encuentro bien, ¿y usted vecino? ¿A qué se debe su molestia? Luego de una charla muy extensa idearon un plan Mara y el gato naranjo. - Mara: Okay, entonces mañana a la hora de almuerzo le dejo la ventana del segundo piso abierta. - El gato: Ya vecina, pero un solo favor le pediré, no le cuente a su hermana Lola, me da vergüenza con ella. Era el día siguiente en un abrir y cerrar de ojos y el gato naranjo como prometió se encontraba en la esquina de la casa a la hora de almuerzo. - El gato: Listo, no tengo más oportunidad, es hoy o hoy. El gato vecino subió al techo y subió por un banco que le dejó Mara. Cuando por fin vio a Fresa, una gata blanca de ojos azules y un peinado que todas las vecinas envidiaban. Fresa se paró de la cama, su pequeño altar, para ver quién estaba por ahí. - Fresa: Eh... ¿hola? El gato naranjo muy fresco se sacudió de los nervios al verla caminar donde él, era una gata muy fina y a él le gustaba el cruzado de patas que tenía al caminar. - El gato: Hola, soy su vecino y si no es mucha la molestia, hoy se encuentra hermosa señorita Fresa. La gata quedó encantada con el hablar del vecino, pero justo Lola llegó. Aunque no alcanzó a escuchar nada, el gato naranjo arrancó.

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